Y UN POCO DE HISTORIA PARA TERMINAR
-La historia de Loendraren se divide en tres Eras: la Era de Los Sueños, en la que los dioses aún moraban sobre la tierra y en los mares y en la que depositaron sobre la misma sus herramientas para que la energía de su Canción perdurase hasta el fin de los tiempos: los primeros creados, dragones y elfos. Según la mitología que alcanza a esta época, la energía de la canción de los dioses se almacenó en los dragones, la quintaesencia de su poder, y desde ellos se derrama sobre la tierra y sobre todos los seres vivos hasta llegar a los segundos creados, los elfos, quienes le dan forma de nuevo a esta energía para ir modificando Loendraren lentamente. Ni los primeros pueden canalizar la energía ni los segundos pueden crearla, y esa diferencia es posiblemente el origen de la eterna disputa que ha separado a estas dos razas.
Este periodo recibe precisamente su nombre del hecho de que Ur aún moraba junto a sus hermanos en Loendraren, de manera que el Sol como lo entendemos no existía todavía.
Con la retirada de Los Nueve hacia otro plano de existencia y el alzamiento de Ur hacia el firmamento comienza la Era de la Luz, coincidiendo con el nacimiento de la última especie creada directamente por los dioses: el hombre. Los primeros tiempos de esta Era también están perdidos en la mitología y no son contabilizados en función del tiempo, que era entonces algo demasiado superfluo ya que las razas dominantes entonces eran inmortales. Lo que sí parece claro es que los hombres fueron divididos rápidamente en dos razas primigenias: los urís en el sur, habitantes del desierto que fueron esclavizados por los dragones, y los güim o guyim en el norte, donde vivían los elfos. Estos últimos forman en sí uno de los misterios menos conocidos de Loendraren. Supuestamente fueron los descubridores de la hechicería, de las fórmulas matemáticas y arcanas que permitían a los magos desviar parte de la energía de los dioses de su circuito natural para usarla en su propio beneficio, pero en algún momento no determinado de la historia parecieron desaparecer sin más tras haberse mezclado con otras razas. Mucho se ha especulado sobre el origen de las distintas razas que pueblan el norte de Loendraren, pero en general es admitido que la mayor parte de la sangre de los habitantes al norte de Los Centinelas desciende de una forma o de otra de esta civilización perdida, siendo ésta más evidente entre los pueblos merek.
En algún momento durante la Era de la Luz, la multiplicación y la diversidad de los hombres hacen que se erijan como moradores dominantes de Loendraren y los elfos, cansados y apabullados por el ritmo que las novedades de los hombres conlleva, se marchan del continente, se desvanecen sin más en pos de los dioses antiguos. A este periodo se le conoce como el Éxodo, y es en este punto donde los cronistas consideran el inicio de la historia de los hombres o año 0. Los elfos que quedaron en Loendraren fueron desde entonces liderados por Narmiel, y junto a los hombres encabezaron la resistencia contra las hordas de demonios que surgieron de Las Puertas abiertas por el Baal en su intento de regresar a la tierra una vez que Los Nueve habían abandonado Loendraren. La primera de las puertas estaba teóricamente ubicada en Agramen, en el extremo norte. Nunca se ha sabido con certeza dónde estaba situada la segunda de ellas. Los demonios pactaron con los dragones del sur y entre ambos lideraron un ejército de proporciones descomunales que estuvo muy cerca de someter a todos los pueblos, pero al final, los milagros realizados por una niña, Nyrëe, y la rebelión de los urís hacia los dragones en el corazón del desierto, supuso la derrota de las huestes de Baal, la práctica extinción de los dragones, el aislamiento de los elfos supervivientes en el valle de Eillar´had y el alzamiento de los Isajh como señores del sur, con lo que comienza la Era de las Sombras. Esta Era es en la que se desarrollan todas las naciones de hombres más o menos como son en el momento en que comienza la novela, casi 5000 años después de esas terribles guerras se han sucedido sin grandes acontecimientos. La magia casi ha desaparecido de la tierra llevándose consigo a la mayor parte de las criaturas que la habitaban durante la Era de los Sueños y los episodios del pasado son apenas leyendas que contar a los niños y ya nadie recuerda los nombres de aquellos que una vez hicieron Loendraren como hoy es.