El mundo de La Sombra del Norte
 

MAPA

-Aquí tenéis el continente de Loendraren. Se divide de forma natural en cinco regiones: en el extremo más septentrional, más allá de los pantanos de Turk, se extienden las llanuras heladas de Valkoria donde se cree que una vez se levantó la ciudad de hierro, Agramen.

En la región noroeste, entre el  océano Occidental y la cordillera Gakrum, se encuentran las tres naciones merek: Josania, Asroth y, sobre una meseta, Loernia. Toda la trama de La Sombra del Norte se desarrolla en Asroth y su capital: Siuteb.

Las regiones continentales centrales y las islas del mar interior de Myrria son lugares de clima templado y agradable donde se han desarrollado las civilizaciones más florecientes y donde se concentra la mayor población de Loendraren.

Al sur de Galdaria y Yokaria se extiende una inmensa selva tropical y, en su centro, se levantan Los Centinelas, formaciones rocosas inverosímiles que se extienden en todas las direcciones del espacio casi sin sentido y donde las leyes de la naturaleza no se comportan de la misma forma que en el resto del continente. Esta peculiar orografía separa de forma tajante el norte del continente del abrasador desierto de Uru, hogar de las dinastías Isajh.

FORMAS DE GOBIERNO

-Los gobiernos en Loendraren también presentan una relación con la geogrfía. Las naciones merek al noroeste son tradicionalmente feudales a pesar de que en Josania, puerta de entrada hacia las regiones centrales, se sustituyese la corona real por una mesa de nobles durante los años en los que nacieron Sinwe y Braukas y que fue seguido por la tiranía (sin linaje) de Bromor.

El Triángulo Merek es la mesa formada por los representantes de las tres coronas de Loernia, Asroth y Josum, y debe aprobar todas las coronaciones.

Las regiones centrales, se caracterizan por su diversidad racial, cultural y también por sus formas de gobierno. A pesar de que priman aquellos constituidos por formas primitivas de democracia, todas las variaciones sobre ésta pueden encontrarse en las distintas naciones y ciudades/estado de la zona central de Loendraren: gremios comerciales, senados, oligarquías de apoderados, consejos de ancianos...

En el sureste, tanto en las islas Keilon como en Yokaria, vuelve a imponerse la monarquía con la particularidad de que el trono de Yokaria es gemelo, dividido en sus dos capitales de Sa-Min y Vell-Min, y siempre ocupado por hermanas gemelas.

Y en el desierto, en Uru, las dinastías de los Isajh han reinado como hombre/dios desde tiempos inmemoriales, desde la extinción de los dragones.

RELIGIÓN

-En la mayoría de las regiones la religión es una cuestión de índole personal. En todos los lugares se reconoce la existencia de Los Nueve y se permite su culto, si bien cada nación honra de forma especialmente devota a alguno de ellos en particular, como es el caso de Aernum y el culto a la Justicia de los caballeros de la orden de Nemroth en Loernia, o el culto a Obalión, señor de los mares, en las islas Ruyss.

Una excepción a esta norma podría ser el Culto de Osram, una secta originaria de las tribus bárbaras de Valkoria que pretende resucitar la veneración de Baal, señor del Infierno, como único y verdadero dios.

Aun así todas las religiones coinciden en un punto común: los dioses crearon la tierra con su canción y, tras comprobar que podía seguir sin ellos, se retiraron de Loendraren en tiempos que sólo los elfos pueden recordar. Apenas su presencia puede notarse por el influjo que su energía dejó en aquellas cosas que les eran más amadas a cada uno de ellos.

Aparte del Innombrable, reconocido pero odiado al sur de Turk, Los Nueve son Aernum, dios de la justicia, La Madre Tierra, llamada Omra en lengua común y Kiarrá en el idioma de los enanos, el pueblo más unido a ella. El sol recibe como nombres Ur o Ethep por el pueblo del desierto y Gwinsal por los dragones; Obalión es el señor de los mares y océanos así como Wina, su hermana y amante, reina sobre las aguas dulces, los bosques y todo aquello relacionado con el amor y la fertilidad.El herrero Hethruk es especialmente adorado por os elfos dado el amor de esta raza por la creación y la construcción. Yakur el bufón, el dios del vino, es adorado con fervor en las islas Ruyss y Suisse, su hermana, la señora de los sueños, es posiblemente la única diosa que cuenta con representación organizada entre todos los pueblos, pues bien sabido es el influjo que posee sobre el alma de los hombres, como dicen sus sacerdotes.

Y UN POCO DE HISTORIA PARA TERMINAR

-La historia de Loendraren se divide en tres Eras: la Era de Los Sueños, en la que los dioses aún moraban sobre la tierra y en los mares y en la que depositaron sobre la misma sus herramientas para que la energía de su Canción perdurase hasta el fin de los tiempos: los primeros creados, dragones y elfos. Según la mitología que alcanza a esta época, la energía de la canción de los dioses se almacenó en los dragones, la quintaesencia de su poder, y desde ellos se derrama sobre la tierra y sobre todos los seres vivos hasta llegar a los segundos creados, los elfos, quienes le dan forma de nuevo a esta energía para ir modificando Loendraren lentamente. Ni los primeros pueden canalizar la energía ni los segundos pueden crearla, y esa diferencia es posiblemente el origen de la eterna disputa que ha separado a estas dos razas.

Este periodo recibe precisamente su nombre del hecho de que Ur aún moraba junto a sus hermanos en Loendraren, de manera que el Sol como lo entendemos no existía todavía.

Con la retirada de Los Nueve hacia otro plano de existencia y el alzamiento de Ur hacia el firmamento comienza la Era de la Luz, coincidiendo con el nacimiento de la última especie creada directamente por los dioses: el hombre. Los primeros tiempos de esta Era también están perdidos en la mitología y no son contabilizados en función del tiempo, que era entonces algo demasiado superfluo ya que las razas dominantes entonces eran inmortales. Lo que sí parece claro es que los hombres fueron divididos rápidamente en dos razas primigenias: los urís en el sur, habitantes del desierto que fueron esclavizados por los dragones, y los güim o guyim en el norte, donde vivían los elfos. Estos últimos forman en sí uno de los misterios menos conocidos de Loendraren. Supuestamente fueron los descubridores de la hechicería, de las fórmulas matemáticas y arcanas que permitían a los magos desviar parte de la energía de los dioses de su circuito natural para usarla en su propio beneficio, pero en algún momento no determinado de la historia parecieron desaparecer sin más tras haberse mezclado con otras razas. Mucho se ha especulado sobre el origen de las distintas razas que pueblan el norte de Loendraren, pero en general es admitido que la mayor parte de la sangre de los habitantes al norte de Los Centinelas desciende de una forma o de otra de esta civilización perdida, siendo ésta más evidente entre los pueblos merek.

En algún momento durante la Era de la Luz, la multiplicación y la diversidad de los hombres hacen que se erijan como moradores dominantes de Loendraren y los elfos, cansados y apabullados por el ritmo que las novedades de los hombres conlleva, se marchan del continente, se desvanecen sin más en pos de los dioses antiguos. A este periodo se le conoce como el Éxodo, y es en este punto donde los cronistas consideran el inicio de la historia de los hombres o año 0. Los elfos que quedaron en Loendraren fueron desde entonces liderados por Narmiel, y junto a los hombres encabezaron la resistencia contra las hordas de demonios que surgieron de Las Puertas abiertas por el Baal en su intento de regresar a la tierra una vez que Los Nueve habían abandonado Loendraren. La primera de las puertas estaba teóricamente ubicada en Agramen, en el extremo norte. Nunca se ha sabido con certeza dónde estaba situada la segunda de ellas. Los demonios pactaron con los dragones del sur y entre ambos lideraron un ejército de proporciones descomunales que estuvo muy cerca de someter a todos los pueblos, pero al final, los milagros realizados por una niña, Nyrëe, y la rebelión de los urís hacia los dragones en el corazón del desierto, supuso la derrota de las huestes de Baal, la práctica extinción de los dragones, el aislamiento de los elfos supervivientes en el valle de Eillar´had y el alzamiento de los Isajh como señores del sur, con lo que comienza la Era de las Sombras. Esta Era es en la que se desarrollan todas las naciones de hombres más o menos como son en el momento en que comienza la novela, casi 5000 años después de esas terribles guerras se han sucedido sin grandes acontecimientos. La magia casi ha desaparecido de la tierra llevándose consigo a la mayor parte de las criaturas que la habitaban durante la Era de los Sueños y los episodios del pasado son apenas leyendas que contar a los niños y ya nadie recuerda los nombres de aquellos que una vez hicieron Loendraren como hoy es.